lunes, 25 de mayo de 2020
Biblioteca de Silos. Bernardo andando

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1. Clases de monjes.

Cenobitas.
     1 Es sabido que hay cuatro clases de monjes. 2 La primera es la de los cenobitas, es decir los que viven en un monasterio y militan bajo una regla y un abad.

Anacoretas.
     3 La segunda es la de los anacoretas, es decir, los ermitaños. Son quienes, no por un fervor de novicio sino tras una larga prueba en el monasterio, 4 ya aprendieron con la ayuda de otros a combatir contra el diablo. 5 Y, bien formados en la milicia fraterna para la lucha individual del desierto, se sienten seguros para luchar, sin el apoyo ajeno, sólo con el auxilio de Dios, contra los vicios de la carne y de los pensamientos.

Sarabaítas.
     6 La tercera y pésima clase de monjes es la de los sarabaítas que, como enseña la experiencia, no han sido probados por ninguna regla como oro en crisol, sino que maleables como el plomo 7 todavía siguen siendo fieles al mundo con los hechos y se nota que engañan a Dios con su tonsura. 8 Viven de dos en dos, o de tres en tres, a veces solos. Se encierran sin pastor, no en los apriscos del Señor, sino en los suyos propios, pues tienen por ley sus caprichos. 9 Lo que se les antoja lo llaman santo y lo que no les agrada lo consideran ilícito.

Giróvagos.
    10 La cuarta clase de monjes es la de los que se llaman giróvagos, porque se pasan la vida girando por diversos países, hospedándose tres o cuatro días en cada monasterio. 11 Siempre están de viaje, nunca estables, sirven a su propia voluntad y a los placeres de la gula: en todo son peores que los sarabaítas. 12 De su estilo de vida tan lamentable es mejor callar que hablar. 13 Dejándolos, pues, de lado, nos dedicaremos, con la ayuda de Dios, a organizar la vida de los esforzados cenobitas.


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