lunes, 21 de septiembre de 2020
Biblioteca de Silos. Norberto sentado

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9. Salmos en las vigilias.

Señor, ábreme los labios.
     1 En el mencionado tiempo de invierno, se dirá en primer lugar tres veces el verso: Señor, ábreme los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. 2 Seguirá el salmo 3 y el gloria. 3 Después, el salmo 94 con antífona, o al menos cantado. 4 Y, a continuación, el himno y seis salmos con antífonas. 5 Terminados éstos y dicho el verso, el abad dé la bendición y, sentándose todos en sus sitiales, los hermanos lean por orden tres lecturas del libro que está sobre el atril. Alternando con las lecturas se cantarán tres responsorios. 6 Dos de los responsorios se dirán sin gloria. Después de la tercera lectura el que canta diga el gloria. 7 Al iniciarlo el cantor se levantan todos de sus asientos en honor y reverencia de la Santísima Trinidad. 8 En las vigilias léanse los libros divinamente inspirados, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y los comentarios que les han hecho los más célebres y ortodoxos Padres católicos.
      
9 Después de estas tres lecturas con sus responsorios sigan los seis salmos restantes que se han de cantar con aleluya. 10 Acto seguido, la lectura del apóstol recitada de memoria, el verso, la oración litánica, es decir, el Kyrie eleison. 11 Y así concluyen las vigilias de la noche.


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