viernes, 29 de mayo de 2020
Biblioteca de Silos. Llevando un libro

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35. Los semaneros de cocina.

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Sírvanse mutuamente.
     1 Sírvanse mutuamente los hermanos, y nadie quedará dispensado del servicio de la cocina, a no ser por enfermedad o por hallarse ocupado en algo de mayor interés: 2 en este servicio se adquiere mayor recompensa y caridad. 3 A los menos dotados se les darán ayudantes para que no pierdan el ánimo. 4 Todos tendrán ayuda según el número de la comunidad y la situación del lugar. 5 Si la comunidad es numerosa se dispensará de la cocina al mayordomo o a quienes estén ocupados en cosas de mayor utilidad. 6 Los demás sírvanse unos a otros con caridad. 7 Quien termina la semana haga limpieza el sábado. 8 Laven los paños con los que los monjes se limpian las manos y los pies. 9 El que termina y el que comienza su turno laven los pies a todos. 10 Devuelva al mayordomo limpios y en buen estado los enseres que ha usado. 11 Y el mayordomo se los entregará al que entra en su turno, para que sepa lo que da y lo que recibe.

Sirvan sin murmurar.
     12 Los semaneros, además de su ración normal, tomarán antes de la comida algo de pan y vino 13 para que a la hora de la comida sirvan a sus hermanos sin murmurar y sin excesiva molestia. 14 Pero en los días solemnes esperen hasta después de la misa. 15 Los semaneros que empiezan y los que terminan, finalizados los laudes del domingo, se arrodillarán ante todos en el oratorio pidiendo que oren por ellos. 16 Quien sale de semana diga este verso: Bendito eres, Señor Dios, porque tú me ayudas y consuelas. 17 Dicho tres veces el verso y recibida la bendición, termina su semana. Le sigue el entrante diciendo: Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme. 18 Todos repiten también este verso tres veces y, recibida la bendición, comienza su semana.


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