martes, 20 de octubre de 2020
Biblioteca de Silos. Sentados

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66. Los porteros del monasterio.

Siempre haya quien responda.
     1 Póngase a la puerta del monasterio un anciano prudente, que sepa recibir y dar un recado, y cuya madurez no le permita estar ocioso. 2 Dicho portero deberá tener la celda junto a la puerta para que los que llegan siempre encuentren alguien que les responda. 3 En cuanto llame alguien, o se oiga la voz de un pobre, responda Gracias a Dios o Bendito sea Dios, 4 y con la mansedumbre y ardiente caridad que inspira el temor de Dios responda al momento. 5 Si dicho portero necesita ayudante désele un hermano más joven. 6 Si es posible debe construirse el monasterio en un lugar que tenga todo lo necesario, es decir, agua, molino, huerto y los diversos talleres dentro del monasterio, 7 para que los monjes no necesiten salir fuera, cosa nada beneficiosa para su espíritu. 8 Queremos que se lea esta regla con frecuencia en la comunidad para que ningún hermano se excuse de ignorarla.


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